Barriola, abonado al triunfo

08 / 09 / 2010 (Deia - Igor G. Vico)

El zaguero leitzarra encadena diecisiete encuentros con victoria y tres txapelas

Abel Barriola acecha los mimbres que le asciendan hacia la vitola de pelotari del verano. No en vano, entre sus haberes ya posee un cúmulo de diecisiete victorias consecutivas que le acreditan como un zaguero temible. Asimismo, con la txapela lograda el domingo en el Santi Brouard de Lekeitio, ya suma su tercer entorchado estival –Zarautz, Donostia y Lekeitio–, que le hace empatar en coronas con Oinatz Bengoetxea, que en un estado de forma excepcional se ha impuesto en San Fermín, Gasteiz y Donostia.

Bajo el frontis verde de Lekeitio, anidado como metrónomo de Juan Martínez de Irujo, el zaguero alcanzó un éxtasis místico. Apenas perceptible en su rictus. “Estoy en un buen momento”, señalaba Barriola al término del encuentro. Dos meses antes, el 2 de julio, el zaguero se cruzó en el camino, tan caprichosas son las casualidades, del de Ibero para acabar cediendo.

Fue en el Labrit, un 22-8 mortal terminó con él en el Cuatro y Medio navarro, la primera txapela para el actual campeón manomanista. La última vez que Abel hincaba la rodilla.

Días más tarde, olvidados los problemas en el mano a mano –“ésa es otra historia, todavía queda verano”–, se fusionó con Titín para alejar las dudas que acechaban a su persona. Sujetó al de Tricio en la liguilla de semifinales del torneo de San Fermín en el que el camino del frontón volvió a acercarle al campeón de Ibero y a su guardaespaldas Beroiz (21-22); en el primero, fueron demasiado para Saralegi y Apraiz (22-7). Durante el torneo, el leitzarra arrastró las aristas del tiempo sin jugar –un año apartado de las canchas y nada más aterrizar: manomanista, ferias y verano– y unas manos maltrechas le evitaron participar en una final a la que había opositado. Iñigo Pascual le sustituyó sin fortuna en la lucha por el entorchado. Dos semanas de descanso pusieron en pie de guerra a sus palancas.

Las vistieron de hierro. Su físico, a su vez, se convertía en el de antaño. Un titán con gerriko. Así, acompañado por Julen Retegi, Aritz Lasa y Oinatz Bengoetxea, empezó a rebanar cabezas rivales. Siempre apoyado en sus pies, que le responden a la perfección, y en sus piernas, liberadas por fin del temor de las lesiones. Entonces, llegó el turno de Yves Xala para embarcarse en la delantera de la pareja en un éxtasis.

Cuatro triunfos seguidos y la corona de la Virgen Blanca.

Sebástian Gonzalez y Titín pasaron por los dominios del leitzarra para ganar en Azpeitia, Burlata y Oteiza. Todo ello, hasta que en Donostia, Barriola semezclara con su vecino Oinatz Bengoetxea para sentar cátedra en el torneo Ciudad de San Sebastián. Ganaron fácil y agrandaron la leyenda de los chicos de Leitza. Y después, Irujo. A punto de comenzar la temporada, la feria de San Mateo es la última oportunidad para alzarse con la vitola del mejor. Por de pronto, Abel parece abonado al triunfo.

EN ZEBERIO Por otro lado, el tándem de vizcainos que operaba ayer en Zeberio se impuso a Mikel Urrutikoetxea y Rubén Beloki (22-11). Pablo Berasaluze e Ibai Zabala se conjuntaron a la perfección para doblegar a la pareja azul.

Los berriztarras tuvieron la fortuna de cara y comenzaron el encuentro sin resquicios en su tándem, lo que impulsó a los vizcainos a una victoria contundente. El zaratamoztarra lo intentó hasta la saciedad, pero no tuvo su día de suerte. Al final, la experimentada carrera en los cuadros alegres de Pablo puso la diferencia. Atrás, Zabala estuvo acertado.